05 julio 2007

Ikurriña eguna, Urduliz

Mañana como desde hace años, en Urduliz izamos la ikurriña y disfrutamos con la maravillosa costillada que los afiliados preparan en el parking del batzoki. Tarde de disfrute, charla y mucha dantza, de esas con la que todos disfrutamos, sin los zintzarriak, arcos y cintas.
Pero mi recordatorio es para todos aquellos jóvenes que hace un par de años y en las cercanas barreras de Urduliz vimos aquel bestial accidente entre un coche y una moto, no lo digo por el accidente, lo digo por los motoristas, el uno con casco brazo roto, el segundo, aquel que nos hizo tragar mucha saliva y mucha angustia por un joven que cubría su codo con el casco. El codo bien gracias, su cabeza en un charco de sangre después de volar, chocar y rebotar acabando contar un bordillo.




Lo relato, pro la angustia que sufrimos cuando le atendimos. De entre los que estábamos en el Batzoki y oímos el estruendo con una nube sobre gris que transmitía el golpe, salimos corriendo varios, entre nosotros Gorka, medico de profesión, nos fuimos encontrando los heridos, el primero y con una rápida mirada rotura, externa de brazo, casco puesto, nada en la cabeza. Corriendo hacia el otro, saltamos el seto y vimos un joven tendido en el suelo con su cabeza pegada al bordillo de granito. Al anterior, le consolaban Keltse y Leire, angustiosamente preguntaba por su amigo. Gorka le atendía mientras los demás llamamos al 088, la cara de Gorka no nos infundía ánimos, nos decía que llamásemos y que quería hablar con el medico de coordinación, le sosteníamos el teléfono, sus manos soportaban al motorista para facilitarle la respiración mientras cubría y descubría la herida. Otros atendimos a los ocupantes del coche, apagamos el coche y quitamos el contacto a al moto, salía humo y temíamos el fuego, buscamos un extintor. Fueron los minutos más largos de mi vida, hubo un elemento que nos marco a los que allí estuvimos. El reguero de sangre corría por el borde de la calle y todo salía de su cabeza, los espasmos fueron brutales pero el cabron se salvo, lo pasamos mal, muy mal.
Poneros casco y hacer menos el gamba es vuestra vida.

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