28 febrero 2008

Urdabai, un mar de sensaciones.


Para Turismo 2.0

And the winner is? ji,ji,ji,ji, YO



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Texto Uriarte-net Urdaibai, un mar de sensaciones Aitor Uriarte Antolín Urdaibai
Foto Desde San Anton al Euskalduna, de noche y por la ría fotografía número 12 Iñaki Askasibar Bilbao
Video Jauregibeitia.net Subiendo a San Juan de Gaztelugatxe Urtzi Jauuregibeitia Martinez Gaztelugatxe
Especial jurado Palacio de Casadevante y el Hotel Pampinot BLOG COMPLETO Javier Irigoien Martinez Hondarribia

Urdabai, un mar de sensaciones.

Uno de nuestros valles, acariciado por nuestro Bizkaiako Itsasoa. Un valle en el que entra el mar de los bizkainos. Una lamina de agua cargada de historia, de una historia múltiple de romanos y vikingos, de vascos y robles. El mar se junta con la arena, con la tierra en la marisma fértil, en la que atracaron los romano y nos dejaron esa Eleixalde romana de Forua, en esa que la leyenda hizo amarrar en nuestra historia al Jaun Zuria nacido de una parte de Escocia.

Un valle cubierto de agua, de minas y canteras, un valle con un bosque animado de ilusiones y color, vivo, cambiante y renovador. El juego del mar con sus mareas cambia el paisaje varias veces al día, siempre diferente y siempre constante, inmutable al tiempo, con su catalogo renovador de cielos y nubes, de tormentas y de soles pero siempre protegidos por nuestras catedrales de piedra, que sin gárgolas lo cubre de vida verde.

Protegen el triforio, San Pedro de Ereñozar y Atxerre en sus margen derecha, Mentxika y Baldatika en Gorritiz en la izquierda y abriendo el valle desde la tierra y haciendo de puerta celestial, Lumo en ese balcón montañero, cerrándolo el espacio en la desembocadura dela ría con la protección de la reclamada Izaro. Pero hay está, soportando el paso del tiempo y como pilar intermedio que mantiene el triforio de la reserva de Urdabai, la chimenea de ladrillo rojo, la tejerá de Murueta, con su lengua de tierras húmedas, las marismas, controlada sus aguas, escondido y mantenido como desde hace siglos el molino de Ozollo.

Protegidos, si, con la arquitectura medieval de las torres, murallas y castillos, en Bermeo, Busturia, Forua, Gernika y Artega. Con los lugares de refugio espiritual para los caminantes, con nuestras ermitas, cruceros y estelas trabajadas en la piedra imperecedera que mezclan la fe y los mitos, anteriores y posteriores de la religiosidad actual. Sin olvidar un espacio cúbico de piedra roja, minimalista y olvidado en el que la música sonaría dentro de paredes talladas por los barrenos y sus estruendos, la cantera de piedra roja de Ereño.

En resumen, "Tierra y mar, montes, robles y piedras, arte en arenisca" metidos en la modernidad con los sentimientos del arte, de un museo callejero, de la mano de Picasso, Chillida, Ibarrola, Henry Moore, Jesús Aldama, Iturrarte, Eduardo Gordo, arte de la paz nacida de las cenizas que vinieron del cielo en nuestro particular Hirosima.

Pero después del tiempo, el mar de los bizkainos sigue batiendo las olas en la barra de Mundaka, en un excepcional fluir de sentimientos renovados infinitamente, de lo que somos y podemos ofrecer al mundo, lo que realmente somos y hemos sentido, una joya reservada y abierta la mundo, entre montes y el bravo mar llamado por otros Bizkaiko Itsasoa, protegidas por las lamias y Mari que cuando sale en tormenta impresionan con sus estruendos bloqueados en este alto y estrecho valle de bizkainos, los mismos que decidían con la naturalidad de hacerlo bajo un símbolo de vida, nuestro roble inmortal y soberano.

Euzkadi, con mucho gusto

Aitor Uriarte

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