06 noviembre 2009

Recomendable su lectura

Muchas veces no comparto la opinión de José Ramón Blázquez, pero hoy la recomiendo, en DEIA.

Catedráticos en peneuvelogía

Tantas páginas y horas dedicadas al comentario y la crítica de lo que ocurre en el PNV y sus actuaciones no son un regalo y resulta difícil gestionar semejante carga informativa. Todos tienen una cátedra-columna donde imparten la asignatura del nacionalismo vasco.

PRIMERA certeza: el interés que despierta el Partido Nacionalista Vasco en los medios de comunicación y en la opinión pública es superior a su implantación social y trascendencia política. Dicho de otra manera: es llamativo que el PNV ocupe más espacio en la prensa, radio, televisión y diarios digitales del que podría deducirse de su importancia histórica y poder real. Ésta es una de las perplejidades que me acompañan desde que Franco pasó habitar un agujero al pie del altar mayor de la basílica del Valle de los Caídos. La conclusión más plausible es que se trata de un protagonismo fingido que se otorga al nacionalismo vasco para erosionarlo, de lo que se deduce la necesidad de una alerta intelectual constante para no dejarse seducir por tanta fama engañosa. Al Estado español y sus acólitos mediáticos les pone de los nervios la discreción del PNV, el mejor antídoto contra el diseño sutil de la propaganda.

Tantas páginas y horas dedicadas al comentario y la crítica de lo que ocurre en el PNV y sus actuaciones no son un regalo y resulta difícil gestionar semejante carga informativa. El nacionalismo vasco no precisa un plus de notoriedad social, porque su propia implantación y peso electoral, así como su historia, se la otorgan sobradamente. El problema está en la calidad y contenido de lo que se publica, no en la cantidad, porque casi todo proviene de medios y entornos ideológicos que perciben a la formación jeltzale como el principal problema del Estado. Y un negocio provechoso como objeto.

Así pues, hablar del PNV se ha convertido en una ciencia y con esta cultura de postín han surgido en masa los catedráticos en peneuvelogía, eruditos que interpretan el legado de Ibarretxe, sabios que cenaron cierta vez en un batzoki, peritos en diferencias entre Urkullu y Egibar, letrados en semiótica nacionalista, hechiceros que invocan las dos almas del partido, dárwines que escudriñan la evolución jeltzale con brumosas teorías, expertos en doctrina que vaticinan la vuelta triunfal de Imaz, agoreros de las calamidades de 2011, doctores en tópicos y magistrados de la verdad oculta. Todos tienen una cátedra-columna en la prensa e imparten la asignatura de nacionalismo vasco en la universidad de la tertulia.

La Segunda certeza y la Tercera certeza en DEIA, pinchar en el periódico.

1 comentario:

  1. yo tampoco coincido casi nunca con Blázquez, ni con nadie q se crea q lo q dice el PNV, es la verdad revelada, sobre todo ultimamente, pero es muy cierto lo q dices en tu post.

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